Sobre Hechos
Reflexión
sobre el libro de Hechos
Jamás había tomado en cuenta que muchos de los libros o
escritos de la Biblia circulaban al mismo tiempo o se escribieron cuando ya
otros circulaban, como al parecer es el caso del libro de Hechos y las cartas de
Pablo. Supongo que la aparición en nuestras biblias de los libros en
determinado orden puede dar la falsa impresión de un desarrollo ordenado y
paulatino, como si cada autor hubiera esperado su turno y escrito con total apego
a lo que ya se había dicho, pero no es así. La Biblia es bastante desordenada,
heterogénea, discrepante y selectiva. Muestra de ello es el detalle curioso de
que Hechos, un registro sobre el comienzo y crecimiento de la iglesia primitiva,
omite eventos que su autor debió conocer (si en verdad se escribió en la década
de los años 80). Varios de estos sucesos son negativos, pues conciernen a los
problemas que ya comenzaba a haber en la iglesia (divisiones, falsos maestros,
desacuerdos fuertes). Una muestra de discrepancia es el hecho de que la
información que Lucas brinda sobre lo que sucede después de la conversión de
Pablo no concuerda con lo que Pablo mismo relata. ¿A quién le creemos? ¿Por qué
las discrepancias? Hay posibles explicaciones, pero no todo se resuelve.
En el primero de los casos (la omisión de los
problemas mayores que se vivían en la iglesia), es útil conocer que existía un
género literario conocido como historias generales, las cuales eran
comunes en el mundo grecorromano y que se caracterizaban por “celebrar
abiertamente los logros del grupo temático y promover sus ideales” (Powell,
pág. 194). En otras palabras, Lucas fue intencionalmente selectivo y se enfocó
en lo positivo más que nada. Sin embargo, “se le considera un historiador
competente cuando se le evalúa de acuerdo a los estándares de su época” (pág.
195). Las discrepancias entre el Pablo de Hechos y el Pablo de sus cartas se han
tratado de resolver por medio de ciertas observaciones: La perspectiva es la de
una tercera persona, está dirigido a no cristianos y refleja los intereses y el
propósito particulares de Lucas. Quizás parte de la explicación se encuentre
también en el hecho de que los discursos que Lucas narra no están registrados
palabra por palabra, sino más bien dependen de la memoria e interpretación del
que los escuchó, ya sea directamente del orador o de algún informante (como
explica el historiador griego Tucídedes en el prefacio de su obra Historia
de la guerra del Peloponeso). O quizás ambas versiones son ciertas, la de
Lucas y la de Pablo, ya que cada uno escogió lo que quería enfatizar conforme a
los fines que tenía en mente. (Por cierto, la duda sobre los discursos me
surgió la vez pasada que leí el Evangelio de Juan. El Jesús de Juan me sonó muy
filosófico y “rollero”; es decir, los discursos que se registran son demasiado
extensos como para poder registrarlos tal cual fueron dichos y el Jesús de Juan
habla de forma marcadamente distinta que el Jesús de los otros Evangelios.)
Quizás cada escritor se enfocó en escribir no solo lo
que más les interesaba sino aquéllo que, en su opinión, faltaba contar y por
eso quisieron documentarlo y complementar o aclarar lo que ya estaba escrito. Como
resultado tenemos al Jesús de Marcos, al Jesús de Mateo, al Jesús de Lucas y al
Jesús de Juan y al Pablo de Hechos y al Pablo de las cartas paulinas.
Un dato muy importante que también se debe considerar
es que el libro de Hechos es una secuela o segundo volumen del Evangelio de
Lucas, y que en conjunto se parecen más a ciertas biografías helenísticas que a
las obras de historia general con las que se compara a Hechos por sí solo. Es
más, Lucas las escribió de tal modo que hay mucha similitud y paralelismos
entre ellos. Esto me indica la importancia que el autor le dio a la forma, no
solo al contenido, y le confiere un propósito artístico también (al menos eso
me imagino).
Lo más impactante del contenido del libro de los
Hechos es que nos muestra que Jesús cumplió su promesa de no dejar solos a los
discípulos: siguió interviniendo poderosamente y envió al Consolador como había
dicho, al Espíritu de verdad que los guiaría. Es por el Espíritu Santo que los
apóstoles logran hacer todas sus hazañas y enfrentar la oposición y el
sufrimiento. Powell afirma que Lucas quiere demostrar que Dios sigue en control
de la historia humana al enseñarnos cómo el Espíritu Santo guía a los apóstoles:
“Esa guía es evidencia de que el Dios que predestinó lo que ha ocurrido hasta
ahora (2:23; 4:28) todavía está en control y a veces revelará a la gente lo que
debe ocurrir después”. Si bien es claro que Lucas afirma la predestinación de
las circunstancias que rodearon la muerte de Jesús y que recalca que Dios es el
Señor de la historia, yo veo esta guía más como evidencia de que Dios
interviene y de que tiene ciertas expectativas en cuanto a nuestra respuesta. Sin
duda, era y es señal de su poder y su dominio, pero también lo es de su
preocupación por nosotros, por su obra (que también hay que definir) y de la
estrecha comunión que podemos llegar a tener con Él.
Esquema del
capítulo sobre el libro de Hechos
Fecha en que se escribió
·
La mayoría de los eruditos cree que se escribió poco
después del Evangelio de Lucas y que puede fecharse junto con ese evangelio
hacia mediados de los años 80.
Otras fechaciones propuestas son:
·
Principios de los años 60 (por no mencionar las
persecuciones por parte de Nerón, el martirio de Santiago, Pedro y Pablo, la
destrucción de Jerusalén ni la suerte de los cristianos de allí), pero esto
tiene un efecto dominó y entonces habría que fechar a Marcos-Lucas-Hechos
durante la vida de Pablo, es decir, antes del 62-67.
·
Alrededor de los años 120-130, o incluso 150, porque
detectan dependencia o influencia de los escritos del historiador romano Josefo
y argumentan que es una respuesta a los acontecimientos de la historia
cristiana del siglo II.
Clase de libro
·
Historia general o historiografía
·
Lucas-Hechos: biografía helenística
·
Lucas y Hechos van de la mano.
·
Su estructura es muy similar; hay muchos paralelos.
Ejemplos: los dos comienzan con un prefacio (Luc. 1:1-4, Hch. 1:1-5); el
ministerio de Jesús y la misión de la iglesia comienzan con el descenso del
Espíritu Santo (Luc. 3:21-22; Hch. 2:1-13); el sermón declara la profecía
cumplida en ambos libros (Luc. 4:16-27, Hch. 2:14-40); Jesús sana un
paralítico, Pedro sana un paralítico (Luc. 5:17-26; Hch. 3:1-10).
Temas destacados
·
Dios es el soberano de la historia: Determina qué,
cúando, cómo y dónde ocurrirán las cosas. Dios hace que ocurran los eventos
profetizados en las Escrituras.
·
Dios guía.
·
Dios cumple lo que promete.
·
La fidelidad a Israel: Dios se dirigió primero a
ellos, pero ellos lo rechazaron.
·
La misión a los gentiles. Ya no son inmundos.
·
Jerusalén tiene un papel central.
·
Jesús sigue presente y activo directamente y por medio
del Espíritu Santo y de su nombre.
·
La aceptación de los pobres, marginados y grupos excluidos.
·
Salvación, salvar y ser salvo en griego se usan con
distintos sentidos no solo para significar “la salvación de los pecados”: La
misma palabra se utiliza para indicar recibir el perdón de pecados, el don del
Espíritu Santo, sanidad, ser rescatado. “El enfoque de Lucas en Hechos tiende a
estar en acceder al poder salvador de Dios en este mundo presente…” (Powell,
pág. 206).
·
Las manifestaciones carismáticas del Espíritu Santo
como demostración del poder de Dios, de su actividad, de su selección, de
transformación. “… sirven para autenticar la palabra del evangelio, y
demuestran que su proclamación audaz está respaldada por los poderes
espirituales…” (pág. 207)

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