Sobre Jeremías

 

Impresiones sobre el libro de Jeremías

Perla Morley






 

De este capítulo, lo que más me ha llamado la atención es enterarme de que el libro de Jeremías es un texto muy fragmentado (“un libro de libros”), aparentemente desordenado y desarticulado, por lo que es muy difícil establecer una cronología precisa, y de la existencia de notables discrepancias entre el texto masorético y el texto que sirvió de base para la Septuaginta.

Pensé en lo que me dijiste acerca de que los cristianos, muy a menudo, hacen de la Biblia un ídolo, y en su afán de resistir cualquier crítica, insisten en su “perfección”. La perfección a la que se refieren es en cierto sentido sinónimo de asepsia, es decir, libre de toda “infección”, de toda influencia, cuando en realidad muchos han metido mano en el texto bíblico.

Para mí, saber que un sinnúmero de escribas y amanuenses copiaron o anotaron las palabras de los profetas, saber que obviamente a veces cometieron errores, que también se permitieron interpretar el texto, cambiar de lugar cosas, separar porciones de distintas maneras, agregar glosas, versículos y detalles, modificar el texto para armonizarlo, etc. es simbólico de la búsqueda de Dios por parte del hombre. Queremos hallar y entender a Dios. Me hace pensar en las palabras de Pablo en Hechos 17:27 cuando les dice a los griegos: “para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de ninguno de nosotros.” (Dios habla hoy). Al considerar todas las posibilidades de redacción, edición e interpretación es lógico que algunos críticos desechen la idea de que la Biblia sea palabra de Dios. Se necesita fe para ver en ello la oportunidad que Dios nos da de buscarlo y encontrarlo, de usar la cabeza y tratar de entenderlo, de participar en la historia. Conforme hemos avanzado en el curso, me queda más clara la relación entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento y la importancia de conocer los detalles históricos, textuales y literarios de ambos. De otra forma, no se puede extraer toda la enseñanza que somos capaces de extraer. Conocer la manera como los escritores del Nuevo Testamento examinaron los sucesos y personajes del Antiguo Testamento, y los utilizaron, hace patente su propósito, su propia búsqueda de Dios y de respuestas, y su fe en Jesús. Me parece que es un constante mirar atrás para entender y reflexionar, aprender y cambiar. Creo que de eso se trata la vida de fe. También es una mirada al futuro, como los oráculos, tanto en lo que respecta al juicio como a la esperanza.

 


 

Esquema del capítulo sobre Jeremías

 

Antecedentes históricos

·         Jeremías desempeñó su ministerio durante los años que rodearon el declive de Asiria y el surgimiento del Imperio Babilónico.

·         Su ministerio tiene como trasfondo, primordialmente, los gobiernos de los tres hijos y un nieto de Josías.

·         Abarca desde su llamamiento hasta el ministerio profético durante el decimotercer año del reino de Josías (627/26 a.C.) a lo largo de la destrucción de Jerusalén y su subsiguiente partida a Egipto.

·         Posiblemente murió en Egipto, pero no es posible determinar con seguridad la fecha.

·         Jeremías se cataloga a sí mismo como “niño” cuando Dios lo llama. Por lo mismo, tradicionalmente se considera que debe de haber tenido unos 12 años cuando empezó su ministerio. Otros, debido a que no cuadrarían ciertos eventos si Jeremías hubiera empezado a los 12 años, calculan que tenía 18 años.

·         También se resistió a la clase política y religiosa de su tiempo y sufrió por ello. Su sufrimiento puede ser en parte el trasfondo para sus clamores y plegarias intensamente personales, que se suelen llamar “confesiones de Jeremías”.

Enfoques crítico-históricos

·         Los materiales están aparentemente en desorden: oráculos de muchos períodos diferentes organizados en secuencias sin ton ni son (aparentemente). La mayor parte no se asignan a una fecha específica que permita determinar cómo respondió Jeremías a las diversas crisis internacionales y sociales que vivió.

·         La única manera de asignar los materiales sin fecha a diversos períodos de su vida es por medio de la “armonización” que los diversos intérpretes hacen de los oráculos o de las narraciones y la situación socio-geopolítica particular de Judá en un momento dado.

·         La erudición histórica-crítica se divide en dos bandos en lo concerniente a “Jeremías el hombre” y el libro que lleva su nombre: Uno considera que el libro presenta un cuadro básicamente preciso del hombre Jeremías, sus palabras y sus acciones. El otro piensa que el libro es un grupo de colecciones de materiales independientes recopilados y organizados por editores posteriores. Estos últimos se concentran más que nada en recuperar la historia de la composición del libro a través de varias etapas de redacción.

 

 

 

 

El texto de Jeremías

Discrepancias entre el TM y la Septuaginta:

·         La Septuaginta no contiene el equivalente a unas 2,700 palabras que sí contiene el TM, cerca de una séptima parte del total.

·         Los materiales están organizados en otro orden. P. ej., los oráculos contra las naciones extranjeras fueron reubicados después de Jeremías 25:13; también el orden de las naciones fue cambiado.

·         Las diferencias no se pueden explicar tan solo por la dinámica usual de la transmisión textual, es decir, porque los escribas pierden el lugar donde iban y dejan fuera material (haplografía); porque repiten material de manera accidental (ditografía), leen mal o cometen errores ortográficos, introducen breves notas explicativas, etc.

·         Se trata de aspectos que involucran la composición del libro: Se han conservado dos ediciones distintas en el TM y la LXX y aparentemente existieron juntas en la biblioteca de Qumrán.

·         En la mayor parte de los casos, el material adicional en el TM es resultado de los cambios típicos que los escribas introducen (cambios editoriales y exegéticos): la organización del texto, ubicación de los oráculos, agregado de encabezamientos a las profecías, agregado de nuevos versículos y secciones, agregados de detalles, modificaciones de contenido o reformulaciones (no entendí los ejemplos que dieron); armonización, ampliación, inserción o ampliación de expresiones en fórmulas a menudo al comienzo o final de manifestaciones proféticas.

·         Los agregados que armonizan son los rasgos más frecuentes y característicos del TM en comparación con la LXX.

·         Estos cambios más probablemente son modificaciones tardías de un texto anterior y no una condensación de una edición previa más larga.

·         Muy pocos cambios afectan pasajes extensos y la mayor parte representa aclaraciones de material que ya está presente o explícito en el texto.

·         La mayoría de los añadidos se han asignado al período postexílico.

·         Se sabe que por lo menos hubo dos ediciones del libro: el que Joacim destruyó y el que volvió a escribir Baruc cuando Dios le ordenó a Jeremías que lo volverían a escribir.

·         El libro contiene un gran número de acciones simbólicas como los de los demás profetas.

·         Se cree que hay una relación probable entre Jeremías y Oseas: Comparten algunas comparaciones y lenguaje; hablan del conocimiento de Dios; utilizan la imagen del matrimonio y la esposa adúltera, acusan a la nación de ofensas que violaban el Decálogo.

 

 

 

Mensaje teológico

·         Jeremías es como un segundo Moisés, a quien Dios también puso palabras en su boca.

·         Ebed Melec, el eunuco etíope del rey, y Baruc, son como Caleb y Josué: se contrastan con la gente de su generación.

·         Dios quiere dar otra oportunidad a su pueblo, los llama al arrepentimiento para evitar el castigo, pero llega un punto en que ya es demasiado tarde y el juicio es seguro.

Perspectiva novotestamentaria

·         Hay cerca de cuarenta citas directas del libro en el NT, la mayor parte en el Apocalipsis en relación con la destrucción de Babilonia.

·         También hay similitudes entre Jeremías y Jesús: el profeta llorón y el hombre de dolores; los dos lloran por la futura destrucción de Jerusalén y del templo y cuestionan a Dios (“Padre, ¿por qué me has abandonado?”)

·         La limpieza del templo tiene su fundamento en Jeremías 7:11.

 

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